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Comunidad de aldeas

Información

La Comunidad de Aldeas de Calatayud se dividía en seis sesmas, que correspondían a los seis ríos que la siguen surcando. Sesma del río Jiloca, sesma del río de Miedes (por el Perejiles), sesma del río de la Cañada (por el Ribota), sesma del río Berdejo (por el Manubles), sesma del río de Ibdes (por el Piedra) y sesma del río Jalón.

Comunidad de aldeas de Calatayud

En el asedio de Bayona, Alfonso I concedió fuero a Calatayud en 1131 y el 26 de diciembre de 1131, el rey hizo donación a la entonces villa de Calatayud de un amplio territorio dentro de unos límites, que estaba sujeto al señorío jurisdiccional de Calatayud, cuyo Concejo actuó como un verdadero señor feudal. Para favorecer la repoblación de aquellas tierras de frontera, el rey concedió amplios privilegios, derechos y libertades a los pobladores, ratificando la libertad y la igualdad de todos ellos, con libertad de culto y de mercado, defendiendo radicalmente la propiedad privada.

La Comunidad de Aldeas no nació con el fuero de Calatayud, sino un siglo más tarde, con la agrupación de varias aldeas, con la intención de conseguir más autonomía de la villa de Calatayud. El primer documento en el que aparece el término de Comunidad data en 1251. El 20 de marzo de 1254 el rey Jaime I eximía a los hombres de las aldeas de Calatayud el pago de «costas ni gastos, contribuciones ni servicios con la ciudad de Calatayud, sino que sean en beneficio y utilidad de ellas mismas». Con ello les concedía una verdadera autonomía fiscal frente al Concejo de la villa, del que habían dependido hasta entonces. Y así, entre 1255 y principios del siglo XIV, las aldeas de la Comunidad fueron ganando poco a poco más autonomía. En 1323 las aldeas ya estaban plenamente constituidas en Comunidad, ejerciendo una jurisdicción plena, que mantendrán hasta 1707.

Calatayud no quiso perder sus privilegios de dominio señorial sobre sus aldeas y les siguió exigiendo el pago de impuestos. Pero el 13 de febrero de 1269, el rey Jaime I, estando en Calatayud, concedió a los habitantes de las aldeas de la Comunidad que no pagasen 300 sueldos a los acreedores y escribanos de la villa, y que no contribuyeran a los gastos que no fueran en beneficio  de la propia Comunidad. En 1296 Jaime II declaraba que la Comunidad era libre para tener términos propios, usar sus pastos y poseer hornos, molinos, dehesas y heredades.

La Comunidad se gobernaba por un concejo de oficiales, a modo de las grandes villas y ciudades del reino. Para ser oficial de la Comunidad de Aldeas de Calatayud debían cumplir dos condiciones: estar avencindado en alguna de las aldeas y ser pechero. En octubre de 1439, la reina doña María añadió dos condiciones más a las ya apuntadas, como era acreditar que se había acudido a las casas de la Comunidad y a las juntas o plegas celebradas en los dos últimos años, y tener su propia cabalgadura.

El oficial principal se llamaba Procurador General, cargo creado hacia 1250. Se ayudaba de un alguacil, de un regidor de sesma y de varios comisarios. La Comunidad tenía también un cuerpo propio de notarios. El Justicia de Calatayud fue el único oficial que conservó sus prerrogativas sobre las aldeas. Tanto Calatayud como las aldeas, como lugares de realengo, mantenían los oficiales reales, como el merino y el baile.

La Comunidad cobraba las pechas a sus aldeas, a las que se les asignaba un número de puestas. Cada puesta equivalía a 16 vecinos. Las sisas eran impuestos sobre comestibles. También recaudaba de los terratenientes. La Comunidad también tenía en alquiler algunas propiedades. Con todo ello hacía frente a sus contribuciones, siendo la monarquía la beneficiaria más importante.

La población total de la Comunidad de Calatayud debió oscilar entre los 25.000 y los 30.000 habitantes en los siglos XIV y XV, con grandes oscilaciones a causa de las pestes y las guerras. En el siglo XV sólo había población mudéjar en Alhama, Terrer, Santos, Embid, Saviñán y Paracuellos de la Ribera. En 1319 algunos mudéjares de Saviñán, cuya morería era de señorío, acudieron a repoblar el lugar de Salillas. La morería de Saviñán perteneció a los condes de Luna, pero en 1416 Alfonso V la donó a Hernando de Sayas. La Comunidad la compró a su viuda en 1434. En 1495 sólo quedaban mudéjares en Terrer y Saviñán.

A partir de una conferencia de José Luis Corral. Notas de Francisco Tobajas.

Actividad

Lee el texto y anota las palabras que no comprendas. Una vez leído, lo comentaremos en clase y descubriremos el significado de esas palabras.

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